Concierto para piano y orquesta. 2º Mov.
Ya desde el segundo 20 la melodía me pone la piel de gallina no se muy bien como ni por qué pero me llega muy mucho.
En el minuto 2.19 remonta con la cuerda apoyándolo como si quisiera despegar y poniéndome la piel de gallina otra vez más. A partir del minuto 3 es como una cascada que va apaciguandose hasta llegar al sumun, lo más de lo más, minuto 3.40 brutal como irrumpen las trompas y la cuerda humedeciendote los ojos. Los siguientes minutos parece que te den un respiro, la técnica y el buen gusto al servicio del piano, tranquilidad para hacernos reflexionar sobre lo que acabamos de sentir. Una genialidad que siempre me deja en su cadencia final con un nudo en la garganta.
No me lo explico como lo consigue, pero para mí esta obra maestra del siglo XXI consigue una y otra, y otra, y otra vez emocionarme. Si teneis la oportunidad de verla en directo, como me ocurrió a mí id por que vale todo el dinero del mundo.
PD: Algo de buen rollo, que después me dicen por ahi que mi blog te deja mal cuerpo. Jeje.






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