Galería de Berna. Para terminar, por desgracia todo lo bueno se acaba… ¿o no?, fuimos a Berna. La que se supone auténtica capital de Suiza, es bastante más pequeña que Zurich y para mi gusto era un poco más caótica, quizás por que las calles que parecen peatonales no lo son, y pasan por alli, tranvías, guaguas, coches y gente indistintamente, por lo que todo es un poco líoso. Tiene una cosa que me encantaba y que le da un aire especial a la ciudad, y eran unas tiendas (locales) subterraneos en casi todas las calles del centro a los que se accedía mediante la típica puerta de refugío anti huracanes de película americana (creo que por desgracia no hice ninguna foto
).
Es muy espectacular la catedral, a la cual me harte a sacar fotos y de la cuál tengo una foto que me encanta que es la que adorna esta entrada, tuve que tirarme por el suelo para sacar el ángulo por lo que la gente me miraba extraño. Nos encontramos con un mercadillo según entramos a hacer nuestro recorrido, con un monton de puestitos con antiguañas, genial para gastar media mañana mirando chorradas.

La galería de las cataratas del Rin. Después de la paliza del viaje de vuelta de los Alpes, elegimos algo cerca de nuestra base de operaciones (Zurich), en este caso es las Rin Rheinfall las cataratas más grandes de Europa con 150 metros de ancho y 23 de alto. Se encuentra muy cerca de la frontera con Alemania y del pueblito de Schaffhausen. En un par de horas lo habrás visto y revisto así que es una visita obligada y que no te ocupará mucho.

La galería del día 6 y 7 ha llegado. Esto es lo que se llama un must-see. Si vas a Suiza y no vas a ver los Alpes es como si no hubieses estado, como ir a Fuerteventura y no ir a la playa. En este caso elegimos ir a Jungfraujoch, se trata de la estación de tren más alta de Europa (a unos 3100 m de altura), y con una espectacular vista de varios de los picos más altos de los Alpes y con un observatorio que plantaron en la punta de una montaña a 3500 m lo cual podeis observar en la siguiente foto.

La verdad es que el viaje es una paliza, en nuestro caso nos quedabamos en Zurich, el viaje de Zurich a Interlaken es de unas 3 horas. Interlaken es un pueblo usado como punto intermedio para viajar a los Alpes ya que desde el se accede “relativamente” fácil a varios puntos importantes del mismo. A parte de las 3 horas dichas, el viaje desde Interlaken a la estación de tren de Jungraujoch tiene una duración de 2 horas y media, lo cual hace casi imposible si te quedas muy lejos, ir y volver en el mismo día, y como nos recomendaron fuimos el Lunes a Interlaken y despues el Martes por la mañana subimos temprano (desde las 6.30 estan los trenes subiendo) a las 9 a.m para aprovechar el buen tiempo antes de que la tarde se nublara.
El viaje es largo, pero vale la pena, la vista es espectacular, los escenarios con que te encuentras son alucinantes y parecen sacados de una superproducción de hollywood dejandote boquiabierto conforme te vas acercando más y más a la montaña y da la impresión de que se te va a echar encima.
Eso si, estaros preparados para el mal de altura, una sensación de ansiedad en la boca del estomago, cansancio, mareo y dolor de cabeza que te acompaña todo el rato. Muy recomendable que os lleveis buen calzado (para poder pasear por la nieve, de la de verdad, no la escarcha que hay por Canarias), abrigo (aunque haga sol, la mayor parte de la estación esta dentro de la montaña y cosas como el palacio del hielo son realmente “frias”), y unas gafas de sol es muy molesto el blanco de la nieve.
Más info.

La galería del día 5. El quinto día era de reposo después de la comilona, en principio no íbamos a hacer nada pero finalmente nos decidimos ir a Zurich a dar una vuelta por el lago con el Swisspass. Lo que ocurrió fue que al ver el horario me equivoque y pensé que el viaje duraba dos horas, pero dos horas era lo que tardaba en ir hacía abajo así que el viaje duró cuatro horas alrededor de todo el lago… que le vamos a hacer.

La galería del cuarto día ha llegado. El cuarto día hemos ido a ver a los padres de Aytu. Lo más reseñable del día fue lo increible de la mesa, cantidades ingentes de comida exquisita, y una especie de torre de Babel con seis idiomas (alemán, suizo alemá, italiano, español, inglés y turco). Cuando sales fuera de España, sobre todo en paises del centro de europa y ves que todo dios habla al menos dos idiomas y normalmente más, te das cuenta de la mongo-mentalidad de los españoles en general, una pena… si una pena.
Detrás de la casa había unos ciervos, los crian para comer, como quien cria vacas y cuando te acercabas a la valla sabían que iban a alcanzar algo y venían como desesperados desde el otro lado su cerco.

Aqui viene la galería del día 3. Decidimos visitar Lucerna, por que el tiempo no iba a acompañar como para ir a Interlaken-Jungfrauch, la verdad es que al final la idea resultó perfecta, por que en este tercer día estuvo lloviendo en toda Suiza durante todo el día, así que nos lo pasamos dando vueltas por Lucerna paragüas en mano. Es bonita la ciudad, pero fue una pena no poder disfrutar de las vistas desde la montaña Pilatus que al parecer es otro de los grandes alicientes de visitar la ciudad.

La foto de arriba está extraida de la
web oficial de Pilatus, todo lo que sea minimamente turístico tiene una buena página web en Suiza, y eso que Suiza no es un país muy turístico, pero saben muy bien como hacer las cosas. Vuelvo a repetir que otros países cuyo PIB es muchísimo más dependiente del turismo que Suiza deberian aprender algo de esta gente.Lo más curioso de la visita fueron los edificios del casco antiguo, donde casi todos tienen algo pintado en su fachada. Y el puente de madera techado (el de las fotos desenfocadas), que al parecer sobrevivió a un fuego que destruyó gran parte de la ciudad.

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